Comunicación cultural

DE ESTA CARNE NACERÁN FLORES

¿Qué implica morir en nuestra sociedad? ¿Qué herramientas tenemos para crear nuevos rituales funerarios desde lo colectivo? Estas y otras preguntas, que configuran el imaginario de la muerte, están en el centro de la investigación que el colectivo DU-DA ha desarrollado durante los últimos cinco años. Con una propuesta que combina arte, reflexión y activismo, este colectivo invita a repensar los vínculos entre la vida, la muerte y el entorno natural, cuestionando las normas y tabúes que moldean nuestra relación con el final de la existencia.

El proyecto presentado por DU-DA en esta ocasión, titulado De esta carne nacerán flores, integra una instalación escultórica y una serie de vídeos con entrevistas a expertas en distintos campos relacionados con la muerte y la ecología. Su propósito es claro: crear un espacio accesible y acogedor para reflexionar sobre un tema que, a pesar de ser universal, continúa cargado de silencios e incomodidades. Con esta iniciativa, buscan ayudar a las personas a reconciliarse con la muerte, no solo como un evento inevitable, sino también como una oportunidad para generar conexiones significativas con la comunidad y con el medio ambiente.

DU-DA, integrado actualmente por Sarai Cumplido y Clara Piazuelo, es un colectivo dedicado a la mediación, investigación y producción artística. Para sus integrantes, el arte no es únicamente la creación de objetos estéticos o bellos, sino una herramienta para cuestionar la realidad y proponer otros futuros posibles desde una perspectiva colectiva. Este enfoque comunitario y participativo es un eje central de su trabajo ya que buscan constantemente involucrar a diferentes personas y disciplinas en el desarrollo de sus proyectos. En este caso, las preocupaciones medioambientales y las barreras sociales en torno a la muerte se entrelazan a partir de diferentes voces para imaginar nuevas formas de despedirnos y honrar a nuestros seres queridos.

En el corazón de De esta carne nacerán flores se encuentra una instalación funeraria que reinterpreta el ataúd tradicional. La pieza central es un prototipo de ataúd económico, biodegradable y sostenible, diseñado y construido en colaboración con Susana Cámara Leret, quien lidera el proyecto Ecologías del Lúpulo. En el cultivo del lúpulo, los productores de cerveza solo aprovechan las flores, mientras que los tallos y hojas restantes se consideran residuos. Esta instalación utiliza la planta del lúpulo para abordar la muerte como una cuestión circular profundamente ecológica y política. Así plantea que solo es posible habitar la Tierra si nos reconciliamos con la finitud y comprendemos el carácter cíclico de la vida, ya que el cuerpo humano forma parte de un proceso material en constante transformación. Según esta perspectiva, aceptar el cuerpo implica aceptar la muerte y, con ello, celebrar la naturaleza misma de la que somos parte.

Este diseño no solo pone en cuestión la rígida normativa funeraria española, que limita las opciones ecológicas, sino también cuestiona el impacto de la industria funeraria convencional en los ecosistemas. La fabricación de ataúdes tradicionales, así como los procesos de cremación y embalsamamiento, dependen de materiales y prácticas altamente contaminantes, que van desde el uso de plásticos, metales y cemento hasta el consumo intensivo de combustibles fósiles.

Además, el proyecto pone de manifiesto cómo el tabú de la muerte puede agravar el dolor y la desconexión de las personas en duelo. Al evitar hablar abiertamente de la muerte, nuestra cultura impide que muchas personas puedan tomar decisiones informadas sobre el final de sus vidas o las de sus seres queridos. Esta falta de diálogo, combinada con las restricciones legales y el poder de la industria funeraria, limita nuestras posibilidades de explorar alternativas más éticas, sostenibles y significativas.

La exposición incluye una serie de pantallas donde se proyectan entrevistas con especialistas que desarrollan proyectos innovadores sobre ecología y muerte. Entre estas voces se encuentra la de Sarafina Landis, doula de muerte y activista por los funerales ecológicos. En su testimonio, Landis describe cómo asiste a personas en el proceso de morir, ofreciendo apoyo psicológico, social y burocrático, tanto a quienes enfrentan el final de su vida como a sus allegados. Su labor es una muestra del movimiento “death positive”, que busca desmitificar y normalizar la muerte como parte esencial de la experiencia humana.

Otro testimonio es el del conservador del cementerio ecológico de Blustem, en Carolina del Norte, un ejemplo de cómo la industria funeraria puede transformarse para enfrentar la crisis climática. Este cementerio natural se caracteriza por el entierro de los cuerpos de los difuntos directamente en la tierra, sin embalsamamiento ni ataúdes. Es un modelo de sostenibilidad que demuestra que existen alternativas viables y respetuosas con el medio ambiente.

También se incluye la participación de Sarah Lasswell, una artesana que fabrica ataúdes ecológicos con mimbre cultivado por ella misma, mostrando cómo los pequeños cambios en los materiales pueden marcar una gran diferencia. Por su parte, Julia Cid, integrante de la entidad Som Provisionals, aporta una perspectiva pedagógica y práctica sobre el acompañamiento al morir, mientras que el biólogo y activista Jordi Miralles, autor del libro Simplicidad y arte en el morir, reflexiona sobre la importancia de planificar la ceremonia fúnebre en vida.

De esta carne nacerán flores no es solo una instalación artística; es un dispositivo somático y espiritual que invita a repensar la política de la muerte. A través de un enfoque interdisciplinario y participativo, el proyecto busca estimular la imaginación colectiva, desafiando las estructuras actuales que nos desconectan de los ciclos naturales y refuerzan una huella ecológica innecesaria incluso al final de nuestras vidas. Al mismo tiempo, la instalación ofrece una visión esperanzadora: un recordatorio de que podemos construir comunidades interdependientes y formas más humanas de enfrentar la muerte.

En última instancia, esta propuesta artística y reflexiva aspira a transformar nuestra relación con el final de la vida, fomentando una conexión más profunda con el entorno natural y con nuestras propias emociones. Al cuestionar las normas sociales, legales y ambientales que rigen los rituales funerarios, De esta carne nacerán flores abre la puerta a nuevos imaginarios donde la muerte, lejos de ser un tema tabú, se convierte en un espacio de aprendizaje, creatividad y empatía.

* Publicado originalmente como hoja de sala para la exposición De esta carne nacerán flores de DU-DA, dentro del ciclo Temporals, Barcelona.